Sostener la vida sin derechos: la realidad de las mujeres trabajadoras del hogar en España
El trabajo del hogar y los cuidados sostiene la vida cotidiana en España, pero continúa siendo uno de los sectores más precarizados y feminizados. Esta entrada analiza la situación de las mujeres trabajadoras del hogar, especialmente migrantes y racializadas, a partir de datos del Libro Blanco sobre el trabajo del hogar y los cuidados, poniendo el foco en las desigualdades estructurales, el racismo, la falta de derechos laborales y el impacto en la salud y la dignidad de quienes cuidan.
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Natacha Coelho (@natachaccgs)
1/18/2026


En España, el trabajo del hogar y los cuidados es uno de los pilares invisibles que sostienen la vida cotidiana. Sin embargo, quienes lo realizan —mayoritariamente mujeres— continúan ocupando uno de los lugares más precarizados del mercado laboral. Cuando a esta realidad se le suman factores como la migración, la racialización y la irregularidad administrativa, las desigualdades se profundizan de forma estructural.
Según el Libro Blanco sobre la situación de las mujeres inmigrantes en el sector del trabajo del hogar y los cuidados en España, publicado en 2022, el 89 % de las personas ocupadas en este sector son mujeres, y más del 40 % son mujeres extranjeras. En total, se contabilizan más de 545.700 personas empleadas en el trabajo doméstico, de las cuales 9 de cada 10 son mujeres, lo que confirma la fuerte feminización del sector.
Un sector esencial, históricamente invisibilizado
El informe señala que España es el segundo país de la Unión Europea con mayor número de personas empleadas en el trabajo del hogar y los cuidados, solo por detrás de Italia. A pesar de esta centralidad, se trata de un sector marcado por salarios bajos, jornadas extensas, tareas indefinidas y una débil protección social.
Durante años, muchas trabajadoras han quedado excluidas de derechos básicos como la prestación por desempleo, situación que no comenzó a corregirse hasta la aprobación del Real Decreto-ley 16/2022. Antes de este cambio normativo, solo 1 de cada 5 trabajadoras contaba con una cobertura social considerada adecuada, lo que empujó a muchas mujeres a aceptar condiciones abusivas por miedo a perder su única fuente de ingresos o su lugar de residencia.
Racismo, género y precariedad: una desigualdad interseccional
El Libro Blanco subraya que no todas las mujeres viven esta precariedad de la misma forma. El racismo estructural atraviesa profundamente el sector. Las mujeres africanas y afrodescendientes se encuentran entre las más discriminadas, tanto en el acceso al empleo como en la regularización de contratos. El color de piel, los rasgos fenotípicos, el acento o la religión siguen siendo factores determinantes en la contratación.
Además, muchas mujeres migrantes trabajan como internas para garantizar un techo, a costa de su privacidad, su salud física y su bienestar emocional. La irregularidad administrativa agrava esta situación, limitando el acceso a derechos laborales, sanitarios y a una jubilación digna. De hecho, el informe advierte que gran parte de las trabajadoras mayores de 55 años continúan en el mercado informal porque no han podido cotizar lo suficiente para acceder a una pensión contributiva.
Cuidar a quienes cuidan
Desde una mirada comunitaria y feminista negra, es imprescindible recordar que el trabajo del hogar y los cuidados no es solo una cuestión laboral: es una cuestión de salud, dignidad y justicia social. Sostener la vida de otras personas mientras se sacrifica la propia no puede seguir siendo la norma.
Nombrar estas realidades es un primer paso para transformar las condiciones que las hacen posibles. No se trata de caridad, sino de derechos. No se trata de resiliencia individual, sino de responsabilidad colectiva e institucional.
En Mujeres Afro (en) Canarias (MAFROCAN) creemos que visibilizar estas realidades, escuchar las voces de las mujeres que las viven y generar espacios de reflexión crítica es parte del camino hacia un modelo de cuidados más justo, donde la vida —toda la vida— importe por igual.


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