El colonialismo alemán, el pensamiento racial y los niños de Renania
Mucho antes del nazismo, Europa ya había construido discursos que clasificaban y jerarquizaban a las personas según su origen y color de piel. A través del colonialismo alemán y de la historia de los llamados «niños de Renania», recorremos las raíces y continuidades de un pensamiento racial que acabaría convirtiéndose en política de Estado.
ARTÍCULOS
Elizabeth Enseñi
9/10/20268 min read
En MAFROCAN creemos que conocer la historia de las poblaciones africanas y afrodescendientes en Europa también es una forma de comprender nuestro presente. La historia de los llamados «niños de Renania» nos recuerda que la presencia negra en Europa no es reciente y que el racismo actual tiene raíces históricas profundas.
1. Antes del nazismo: el origen de las ideas raciales
Para comprender la persecución que sufrieron las personas negras durante la Alemania nazi, es necesario mirar más allá de 1933, año en el que Adolf Hitler llegó al poder. El racismo nazi no apareció de repente. Formaba parte de un contexto europeo mucho más amplio en el que, durante el siglo XIX y comienzos del XX, se desarrollaron teorías que pretendían clasificar a la humanidad en diferentes razas y establecer una supuesta jerarquía entre ellas.
Alemania también participó en este proceso. Aunque muchas veces se olvida, el Imperio alemán fue una potencia colonial. Desde la década de 1880, Alemania estableció colonias en África, entre ellas África del Sudoeste Alemana (actual Namibia), África Oriental Alemana (principalmente los actuales Tanzania, Burundi y Ruanda), Camerún y Togo.
El proyecto colonial alemán no consistió únicamente en controlar territorios y explotar sus recursos. También estuvo acompañado de una concepción profundamente jerárquica de las poblaciones colonizadas. Los europeos eran representados como superiores y las poblaciones africanas como pueblos que debían ser sometidos y "civilizados".
El colonialismo estuvo además relacionado con el desarrollo y la difusión de determinadas formas de pensamiento racial. Investigadores y autoridades coloniales clasificaban a las poblaciones según sus características físicas y culturales y, en algunos casos, realizaban mediciones antropométricas con la intención de demostrar supuestas diferencias biológicas entre los grupos humanos.
Estas prácticas contribuyeron a presentar el racismo como si fuera una cuestión científica, a pesar de que las categorías raciales utilizadas carecían de la validez biológica que se les atribuía.
2. El colonialismo alemán y la violencia en África
Uno de los episodios más violentos de la historia colonial alemana tuvo lugar en África del Sudoeste Alemana, actual Namibia.
Entre 1904 y 1908, después de las rebeliones de los pueblos Herero y Nama contra el dominio colonial alemán, las autoridades coloniales llevaron a cabo una campaña de una brutalidad extrema. Las fuerzas alemanas, bajo el mando del general Lothar von Trotha, persiguieron a las poblaciones que se habían rebelado, expulsaron a miles de personas y las sometieron a condiciones que provocaron enormes pérdidas humanas. Muchas personas fueron asesinadas, mientras que otras murieron de hambre, sed, enfermedades o como consecuencia de las condiciones de los campos de concentración.
Actualmente, estos acontecimientos son reconocidos como el genocidio de los Herero y Nama. Este episodio ocupa un lugar importante en los debates sobre la historia del racismo porque demuestra hasta qué punto las ideas de superioridad racial podían combinarse con el poder colonial y producir una violencia extrema.
Sin embargo, es importante evitar una explicación demasiado sencilla. No puede afirmarse que el genocidio de los Herero y Nama fuera simplemente el "primer Holocausto" ni que exista una línea directa y automática que vaya desde Namibia hasta Auschwitz.
El nazismo tuvo múltiples raíces y desarrolló posteriormente un sistema de persecución y exterminio con características propias. Lo que sí puede estudiarse son determinadas continuidades entre el colonialismo, el racismo científico, la eugenesia y otras formas de pensamiento racial que circulaban en Europa antes del ascenso del nazismo.
3. La eugenesia y la obsesión por la "pureza racial"
Otro concepto fundamental para comprender este proceso es la eugenesia. La eugenesia fue un movimiento internacional que pretendía "mejorar" la población humana mediante el control de la reproducción. Sus defensores clasificaban a las personas según características que consideraban deseables o indeseables y defendían que el Estado podía intervenir para impedir que determinados individuos tuvieran descendencia.
Estas ideas no fueron exclusivamente alemanas. Existieron movimientos eugenésicos en diferentes países occidentales. Sin embargo, el régimen nazi llevó estas ideas a un nivel extremo y las convirtió en una parte fundamental de su política racial.
Los nazis combinaron el racismo científico, el nacionalismo extremo, el antisemitismo y la eugenesia con su obsesión por la llamada "pureza racial". Para ellos, la sociedad alemana debía estar formada por una comunidad racialmente definida y era necesario impedir la reproducción de quienes consideraban racialmente inferiores o biológicamente "indeseables".
Las consecuencias de esta ideología pueden observarse de manera especialmente clara en la historia de los llamados niños de Renania.
4. Los niños de Renania: una generación convertida en "problema racial"
Después de la Primera Guerra Mundial, las tropas francesas ocuparon determinadas zonas de Alemania, incluida la región de Renania. Entre los soldados franceses destinados allí había hombres procedentes de las colonias francesas de África. Algunos de ellos tuvieron relaciones con mujeres alemanas y nacieron niños de ascendencia africana y europea.
Estos niños crecieron en Alemania durante la República de Weimar. Muchos habían nacido en territorio alemán y formaban parte de la sociedad alemana. Sin embargo, los sectores nacionalistas y racistas comenzaron a utilizarlos como símbolo de una supuesta amenaza contra la "pureza" de la población alemana.
La propaganda nacionalista presentó a estos niños como consecuencia de la ocupación francesa y los convirtió en objeto de una intensa estigmatización racial. Se utilizaron expresiones profundamente racistas para referirse a ellos, entre ellas "Rheinlandbastarde", que puede traducirse como "bastardos de Renania".
La realidad era mucho más compleja que esta propaganda. Estos niños no constituían un grupo homogéneo y no todos tenían exactamente el mismo origen familiar. Lo que los convirtió en un objetivo fue, fundamentalmente, la manera en que los sectores racistas y posteriormente las autoridades nazis interpretaron su ascendencia.
La cuestión resulta especialmente importante porque estos niños no habían elegido su origen ni tenían responsabilidad alguna sobre las relaciones entre sus padres. Sin embargo, fueron convertidos en un problema político por movimientos nacionalistas que utilizaban el racismo y el resentimiento hacia la ocupación francesa.
5. 1933: el racismo se convierte en política de Estado
Cuando los nazis llegaron al poder en 1933, esta generación pasó a estar directamente expuesta a la política racial del Estado. El régimen nazi no consideraba que estas personas fueran simplemente ciudadanos alemanes con una ascendencia diferente. Las clasificó racialmente y comenzó a estudiar diferentes mecanismo para impedir que pudieran tener descendencia. En este punto se produjo una de las manifestaciones más graves de la eugenesia nazi.
En 1937, las autoridades nazis impulsaron una operación secreta dirigida contra los llamados niños de Renania. La Gestapo recopiló información sobre personas de ascendencia africana y mestiza y elaboró registros sobre ellas.
Posteriormente, muchos de estos jóvenes fueron sometidos a esterilización forzosa. Según el United States Holocaust Memorial Museum, al menos 385 niños y adolescentes fueron esterilizados por la fuerza antes de finales de 1937. El objetivo era impedir que pudieran reproducirse.
No se trataba solamente de discriminar a una persona por su color de piel. El Estado estaba interviniendo directamente sobre su cuerpo y sobre su capacidad reproductiva porque consideraba que su descendencia no debía existir.
La historia de los niños de Renania muestra así una transformación fundamental: el racismo había pasado de ser una ideología y una propaganda social a convertirse en una política ejercida directamente por el Estado.
6. De la clasificación racial a la exclusión
La persecución de las personas negras no se limitó a los niños de Renania. Las personas negras podían encontrarse con restricciones educativas, discriminación laboral, exclusión social, vigilancia policial y restricciones relacionadas con las relaciones y los matrimonios.
La política racial nazi también afectó a las relaciones entre personas negras y personas consideradas alemanas. Las Leyes de Núremberg de 1935 establecieron un marco jurídico para separar a quienes el régimen consideraba racialmente diferentes. Aunque estas leyes estaban dirigidas principalmente contra los judíos, posteriormente las autoridades nazis aplicaron disposiciones similares a otras personas consideradas racialmente "no alemanas", incluidas personas negras.
De esta manera, el Estado nazi comenzó a intervenir incluso en aspectos profundamente personales de la vida: quién podía casarse, quién podía tener hijos y quién podía formar parte de la llamada comunidad nacional.
La persecución no fue idéntica para todas las personas negras. La experiencia dependía de factores como el origen familiar, la ciudadanía, la situación social, las relaciones personales y, sobre todo, la manera en que las autoridades nazis clasificaban racialmente a cada individuo.
7. ¿Qué relación existe entre colonialismo y nazismo?
La historia de los niños de Renania constituye un puente entre el pasado colonial, el racismo científico y la persecución nazi.
Pero es importante evitar una conclusión simplista: el colonialismo alemán no "creó" directamente el nazismo. El nazismo tuvo múltiples raíces. Entre ellas se encontraban el nacionalismo radical, el antisemitismo europeo, las consecuencias de la Primera Guerra Mundial, la crisis de la República de Weimar, el racismo científico, la eugenesia y la propia ideología nacionalsocialista.
Sin embargo, estudiar el pasado colonial permite comprender algo esencial: mucho antes de Hitler, Europa había desarrollado discursos que clasificaban a las poblaciones humanas en categorías jerárquicas y justificaban la dominación de determinados pueblos.
El nazismo heredó parte de ese lenguaje racial y lo transformó en un sistema político mucho más radical y destructivo.
Por eso, más que afirmar que existe una línea directa entre el colonialismo alemán y el Holocausto, resulta más adecuado estudiar las continuidades, influencias y conexiones históricas entre diferentes formas de pensamiento racial.
8. Una generación que nació alemana, pero fue considerada "racialmente diferente"
Los niños de Renania fueron víctimas de esta transformación. Habían nacido en Alemania. Muchos habían crecido hablando alemán, estudiando en Alemania y formando parte de la sociedad alemana. Sin embargo, para el régimen nazi su ascendencia era suficiente para convertirlos en un grupo racialmente marcado.
Su historia nos permite comprender una de las características más inquietantes del nazismo: el Estado no se limitó a perseguir lo que una persona hacía; llegó a perseguir lo que consideraba que una persona era por nacimiento.
Cuando una ideología consigue convertir el origen, el color de piel o la ascendencia en una categoría legal, la discriminación puede transformarse en algo mucho más peligroso: un sistema organizado de exclusión.
La historia de los niños de Renania es, por ello, uno de los capítulos esenciales para comprender la experiencia de las personas negras en la Alemania nazi.
🤎🤎🤎 Desde MAFROCAN creemos que recuperar sus historias de los "niños de Renania" permite visibilizar experiencias que durante mucho tiempo quedaron al margen de los grandes relatos históricos y comprender cómo el colonialismo y las ideas sobre la «raza» llegaron a determinar quién podía pertenecer, formar una familia o, incluso, decidir sobre su propio cuerpo.
Hablar de ellos es también hacer memoria: reconocer a quienes estuvieron antes y entender mejor algunos de los discursos y desigualdades que todavía necesitamos cuestionar.




Joven afroalemán de Renania, 1934. La fotografía fue utilizada en el contexto de la propaganda racial de la época.
Fuente: Bundesarchiv, Bild 102-15664 / CC BY-SA 3.0 DE.
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